Juan Sala

Entrevista con D. Juan Sala Schiewe

Ingeniero Industrial y Director Comercial de noNO3

Normalmente cuando se habla de potabilización del agua de bebida solo se piensa en la calidad microbiológica ¿Significa que tenemos aguas de perfecta calidad físico-químicas?

Esta claro que se ha investigado más y se han dedicado más recursos a la protección microbiológica del agua. Sin embargo, la calidad físico-química del agua puede ser incluso más peligrosa en términos de las consecuencias a su exposición, que la microbiológica.
En un animal recién nacido, el consumo de agua y a su vez de determinados metales pesados como el arsénico o como el ion nitrato, aunque sea en bajas concentraciones pero de forma continuada, podrían llegar a causar la muerte del animal.
Hemos de quitarnos definitivamente el pensamiento de que como siempre he bebido de esta agua y nunca me ha pasado nada, significa que es de buena calidad: ¡Falso! en el agua hay contaminantes que no vemos a simple vista y que son altamente perjudiciales, tanto para el desarrollo de un animal como para el de una persona.

Se habla mucho de la contaminación de los recursos hídricos ¿Cuáles son las principales causas?

El hombre es el principal causante de la contaminación medioambiental y el agua no es una excepción. El avance en el desarrollo de los países se ha comportado de forma directamente proporcional al incremento de la contaminación de los recursos hídricos de los mismos, tanto superficiales como subterráneos.
Las consecuencias de la contaminación de las aguas subterráneas son incluso más preocupantes, ya que en la mayoría de los casos, es de donde nos abastecemos los humanos y los animales. Además, resulta mucho más complicado detectar la contaminación y su origen en las aguas subterráneas, por lo tanto la capacidad del hombre para aislar las zonas contaminadas e incluso para solucionar el problema es más complejo. Dicha complejidad viene dada por la lentitud del ritmo de renovación de las aguas subterráneas. Se calcula que mientras el tiempo medio de permanencia del agua en los ríos es de días; en un acuífero es de cientos de años, lo que hace muy difícil su purificación por renovación natural.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de "calidad del agua"?

Cuando hablamos de la calidad del agua nos referimos a las características que debe tener el agua para cumplir sus distintas funciones.
El agua debe contener los nutrientes necesarios para el desarrollo de los procesos vitales del cuerpo humano y animal de forma saludable, con una temperatura regulable por el organismo y que sus componentes, tanto microbiológicos como físico-químicos, participen directa o indirectamente sin bloquear los fenómenos físicos, químicos y biológicos que se dan de forma natural.

¿Cómo afecta la calidad físico-química del agua a los animales?

Son muchos los distintos elementos tanto físicos como químicos contenidos en el agua y sus efectos son muy variables. Por ejemplo, el agua con elevada concentración de sulfatos puede contener propiedades laxantes; o bien, el agua con una elevada concentración en hierro puede tener consecuencias en el sistema cardiovascular como la obstrucción o el estrechamiento de los vasos sanguíneos, alteraciones en el sistema cardiaco y daños en el tejido muscular del corazón. También puede producir daños en los tejidos del hígado produciendo anemias y fallos hepáticos de índole hormonal.
Los nitratos son elementos contenidos en el agua y que, al ser convertidos en nitritos en la sangre, un exceso de estos transformaría la hemoglobina en meta-hemoglobina inhibiendo el transporte de oxígeno a las células del cuerpo, causando efectos adversos en el crecimiento y la reproducción, aumento de las enfermedades e incluso llegar hasta la muerte del animal. Asimismo, los nitratos pueden formar nitrosaminas y nitrosamidas, compuestos potencialmente cancerígenos.
La existencia de manganeso en el agua al oxidarse forma manchas negruzcas y favorece el crecimiento de ciertas bacterias.

¿Cuáles son las alteraciones en la calidad del agua más frecuentes?

Es usual que hablemos de un cierto nivel de contaminación en el agua. La propia lluvia, por ejemplo, arrastra impurezas del aire al caer. Una vez en tierra, al correr por la superficie o a través de los acuíferos subterráneos va incorporando nuevos contaminantes físicos, químicos y orgánicos. Calizas, nitratos, hierro, silicatos, cloruros; son solo algunos de los componentes químicos derivados de la descomposición del terreno que quedarán disueltos en el agua. 

Los contaminantes más frecuentes del agua son los pesticidas utilizados frecuentemente en la agricultura, desechos químicos, metales pesados, residuos radiactivos, materia orgánica, bacterias, desperdicios industriales, productos químicos domésticos y derivados del petróleo.

¿Cómo se mide la calidad del agua?

La calidad del agua se determina a través de una analítica de laboratorio. Sin embargo, hoy en día existen muchas herramientas de medición tanto portátiles como de sobremesa que permiten de forma rápida, sencilla y no muy cara hacer un análisis de los principales elementos del agua que deben ser controlados.

¿Es diferente la normativa para el agua de consumo humano que para animales de granja?

Para el consumo de los animales la normativa indica que el agua ha de ser potable y para ello hay que referirse al Real Decreto 140/2003, donde se indican los valores máximos y mínimos de los distintos elementos que puede contener el agua. Sin embargo, dichos valores han sido calculados en relación a un hombre con un peso medio de 60Kg, y no para un animal de 2 kilos de peso.

¿Puede afectar una mala calidad del agua en el mantenimiento de las instalaciones? -bebederos, tuberías, etc.-

Por supuesto. Por ejemplo, un agua muy dura o con una carga elevada de minerales, en particular sales como calcio, magnesio o sílice; puede obstruir las conducciones al depositar sus carbonatos no solubles que precipitan y se asientan en las tuberías formando las incrustaciones de cal. Por el contrario, un agua muy blanda también puede producir efectos adversos por corrosión en las conducciones y tanques de hierro y acero galvanizado contribuyendo a un desgaste más rápido.
 Los nitratos y fosfatos, en cantidades excesivas, además de tener propiedades oxidantes o corrosivas, inducen el crecimiento desmesurado de algas y otros organismos provocando eutrofización, un exceso de nutrientes de las aguas, lo que puede provocar problemas de flujo en las conducciones y malos olores. 
En cuanto a la contaminación por gases disueltos como el anhídrido carbónico (CO2), aguas con más de 20 miligramos por litro de CO2 libre pueden ser agresivas para el hormigón; o como las aguas con altas concentraciones de oxígeno libre (O2) que son altamente corrosivas.

¿Puede el agua de mala calidad interferir en las medicaciones o vacunaciones de los animales?

En ciertos casos un agua de mala calidad podría tener una interferencia en el efecto de los medicamentos. En función de la forma y el lugar determinado para la administración del medicamento, este podría sufrir alguna interferencia en su absorción si en el agua existiese algún elemento que su concentración bloquease dicha absorción. Hay que recordar que la absorción significa atravesar algún tipo de barrera, diferente según la vía de administración usada, pero que en último término se puede reducir al paso de barreras celulares. Dicho de otra forma, las características físico-químicas tanto del fármaco como de la membrana biológica, determinarán el resultado del proceso. Y en este caso, es el agua el medio donde ocurre esa interacción. Así que no se puede descartar que la existencia de una concentración elevada de determinados elementos químicos en el agua, o sea una mala calidad del agua, podría interferir en la interacción de la molécula del fármaco con la membrana biológica. 
En cualquier caso, un agua de mala calidad no favorece al propósito de la medicación o vacuna.

A menudo las características físicas del agua cruda que nos llega a las explotaciones ganaderas presenta aspectos de olor y turbidez francamente preocupantes. ¿Se puede utilizar esta agua?

Por lo general el mal olor del agua procede de la descomposición de la materia orgánica o de la metabolización de sustancias por microalgas que liberan ciertas esencias. También determinados hongos pueden dar olores y sabores muy fuertes al agua, incluso en pequeñas concentraciones. A su vez, no debemos descartar compuestos químicos presentes en el agua como los fenoles, diversos hidrocarburos, cloro o sulfuros como potenciales generadores de malos olores. En cuanto a la turbidez es más bien un problema causado por el arrastre de partículas como arcillas o limo. Estas se mantienen en suspensión dando un aspecto sucio al agua, pero que tras un sencillo proceso de decantación o de coagulación y floculación se obtiene un agua sin turbidez.

Pero el mal olor o la turbidez no tiene porque indicar que el agua no se pueda utilizar. Ha de averiguarse el origen. 
Es cierto que ambas características nos pueden generar preocupación, ya que son fácilmente detectables por el humano sin necesidad de pruebas, pero no olvidemos que los aspectos "invisibles" como el microbiológicos y los físico-químicos son los que nos pueden generar problemas de mayor relevancia y complejidad.

Una vez que se detectan alteraciones en la calidad del agua, ¿Hay una medida preventiva universal que lo arregle todo?

No, ciertamente no hay ninguna medida o tratamiento universal que pueda solucionar de una forma única todos los posibles elementos contaminantes del agua. Si bien es cierto que hay tratamientos que pueden tratar varias causas a la vez, como por ejemplo el microbiológico a través de una cloración o utilizando biocidas que eliminan todo tipo de bacterias del agua, sean nocivas o innocuas. Otro sistema de tratamiento tanto para la contaminación microbiológica como para la físico-química, es la ósmosis inversa; sin embargo, como método no selectivo eliminaría también las sales necesarias para el desarrollo de la vida.

¿Se está trabajando en el desarrollo de tratamientos para combatir la contaminación físico-química?

En los últimos años se han desarrollado nuevas tecnologías y aplicaciones para el tratamiento especifico de contaminantes físico-químicos. Uno de los grandes objetivos es ofrecer un tratamiento que no sólo sea económico, sino sencillo de manejar y que permita a empresas de menor tamaño acceder a tratamientos que antes no se podían permitir, bien sea por los costes o por no disponer de mano de obra especializada para la gestión de esas plantas de tratamiento. Por ejemplo, en el caso de la contaminación por nitratos, en donde los sistemas de tratamiento tradicionales son caros, complejos y que su manejo requiere más dedicación incluso que otros elementos claves en una granja; por lo que finalmente muchos ganaderos desistían de solventar el problema. En este caso, desde empresas como noNO3 hemos trabajado en el desarrollo de un equipo de tratamiento para eliminar los nitratos del agua de bebida, trasladando a las exploraciones ganaderas una tecnología de biofiltración que lleva muchos años funcionando eficientemente en el tratamiento de aguas urbanas. Además hemos sido capaces de ofrecer un equipo económico, de sencillo manejo y que permite a las granjas disponer de un agua de mayor calidad sin tener que desviar su atención de su trabajo principal del día a día.

¿Si el agua presenta sólidos en suspensión, hay que sospechar de problemas de contaminación química?

No. La contaminación por sólidos en suspensión de un agua puede tener multitud de orígenes y no tiene porque ser de origen químico. El simple agua de lluvia arrastra todo tipo de elementos que terminan en los ríos, canales o embalses; de los que luego se abastecerán las explotaciones ganaderas.

¿Cuándo se debe sospechar de problemas en la calidad de agua? ¿Un agua transparente es sinónimo de agua de calidad?

Un agua transparente puede ocultar muchos contaminantes. Gran parte de los componentes físico-químicos al contaminar el agua no cambian el aspecto del agua en cuanto al olor y sabor, por lo que son difíciles de identificar si no es a través de una analítica. Nuestra recomendación es realizar una analítica completa, microbiológica y fisico-química, antes de iniciar cualquier actividad productiva animal.

¿Es aconsejable realizar análisis rutinarios para conocer el estado del agua?

Sí, sin ninguna duda. Recomendamos realizar un mínimo de una analítica completa al año, y si existiera alguna sustancia con un nivel elevado, aunque no esté fuera de los límites marcados, recomendaríamos disponer de un equipo sencillo para hacer controles más rutinarios. Las analíticas las debemos realizar sobre todo, antes de la entrada de cada nueva camada a la granja.

¿El agua es siempre idéntica? ¿No sufre cambios de calidad? ¿A qué se deben los cambios?

Un agua superficial, o sea de un rio o de un embalse, podrá tener cambios en su calidad incluso de un día a otro. En agua procedente de una captación subterránea no suele sufrir grandes cambios. 
Sin embargo, al tratarse de un elemento de gran movimiento y con infinidad de variables que lo pueden modificar, se puede afirmar que el agua no es totalmente idéntica ni constante con el paso del tiempo. Un ejemplo podrían ser los cambios que sufre el agua de un canal cuando se están fertilizando los campos: tras el abono del terreno, las aguas de los canales, ríos y embalses verán rápidamente incrementados sus niveles de nitratos.
Los cambios en la calidad del agua son principalmente producidos por acciones humanas y en menor grado, por acciones propias de la naturaleza.

Si el agua llega correctamente, ¿Puede ser nuestra instalación la responsable de producir el problema? (Ej. contaminación de hierro por tuberías, sobre todo en aguas saladas)

Si, podría ser la instalación. Como comentamos anteriormente, el hombre es el principal contaminador del agua y las instalaciones que construimos son los sitios más vulnerables para que esto ocurra. Tuberías oxidadas, incorrecta manipulación de los productos y útiles dispuestos para el tratamiento del agua, mal aislamiento frente a fuentes externas de contaminación e incluso nuestra propia manipulación; son algunos de los ejercicios que podrían contaminar el agua de la instalación. Lo conveniente sería tener un sistema independiente para el agua de bebida y con un correcto aislamiento, y a ser posible con tuberías plásticas en lugar de metálicas ya que tienen una mayor resistencia química y, debido a la ausencia de corrosión, no ceden sustancias contaminantes al agua.