Categoría: Higienizante

  • El higienizante ideal para el lavado de animales

    El higienizante ideal para el lavado de animales

    Es importante el uso de productos higienizantes y de desinfección en animales para evitar posibles infecciones y consecuentes enfermedades causadas por microorganismos y para controlar la diseminación de agentes infecciosos.

    El uso apropiado de un buen higienizante, además de conseguir las propiedades dermoprotectoras, ayuda a la eliminación y destrucción de bacterias y microorganismos que habitan en la superficie de la piel del animal.

    Biodermonet es un jabón líquido higienizante comercializado por R3 GROUP, de pH neutro y que contiene propiedades desinfectantes, suavizantes y dermoprotectoras para el lavado de animales.

    Se trata de un producto de uso externo que garantiza la limpieza y desinfección de la piel sana en los animales y la prevención de infecciones cutáneas.

    Uno de sus principales componentes, el digluconato de clorhexidina, es un antiséptico jabonoso y bactericida efectivo contra gérmenes, hongos y las bacterias Gram+ y Gram-. Se caracteriza por una importante acción residual sobre la piel, que hace que su efecto germicida sea prolongado.

    Otro de sus componentes a destacar son los compuestos de amonio cuaternario. Entre sus principales ventajas encontramos un amplio espectro bactericida, virucida y fungicida, así como su poder residual que hace que conserve su eficacia desinfectante durante tiempo.

    Se debe realizar una aplicación directa del producto diluido sobre la piel de los animales y se recomienda ayudarse de un equipo de espuma para conseguir una mayor eficacia. También se puede aplicar por pulverización, diluido en agua al 5-10%, según el grado de suciedad.

    Una vez aplicado el producto, es recomendable esperar entre 12-24 horas antes de volver a aplicarlo.

    Biodermonet está formulado con un 1,2% de compuestos de amonio cuaternario, un 2% de digluconato de clorhexidrina y tensioactivos. Se comercializa en formato de garrafas de 25 Kg.

  • Limpieza y desinfección – Clave para garantizar la salud de los cerdos

    Limpieza y desinfección – Clave para garantizar la salud de los cerdos

    BBZIX nos ofrece un protocolo de limpieza y desinfección para granjas porcinas con el que garantiza unas instalaciones más limpias con una menor incidencia de Streptococcus suis.

     

    La Meningitis en porcino tiene su origen en la bacteria Streptococcus suis. Este patógeno se encuentra de forma endémica en las explotaciones por lo que se convierte en objetivo de interés la reducción de esta patología disminuyendo la cantidad de Streptococcus presente en el ambiente en las granjas.

    Desde BBZIX insisten en la importancia de realizar una limpieza y desinfección adecuadas para garantizar la producción de unos lechones sanos. 

    Para ello proponen el siguiente protocolo:

    • Correcta limpieza y desinfección de la piel de la cerda antes de su entrada a maternidad
    • Correcta limpieza y desinfección de la sala de maternidad
    • Buen secado de los lechones
    • Favorecer la cicatrización rápida del cordón umbilical

    Es importante respetar el tiempo de actuación que todo desinfectante necesita. 

    Las cerdas llegan limpias a un paritorio limpio y desinfectado, donde la carga microbiana que pasan a sus lechones es mínima y el riesgo de sufrir la patología disminuye.

     

    «Con los productos BBZIX en tu granja conseguimos un menor uso de antibióticos ofreciendo al consumidor la calidad de la carne que demanda»

    Leer más sobre BBZIX

  • Uso seguro de biocidas, la seguridad empieza por uno mismo

    Uso seguro de biocidas, la seguridad empieza por uno mismo

    Tanto unos como otros, tienen la función de ayudarnos a mantener nuestras instalaciones libres de plagas y patógenos que pudieran contaminarlas y comprometer a nuestros animales.

    Pero, igual que combaten la suciedad, los microorganismos y las plagas, hemos de manejarlos de forma adecuada y con las medidas de seguridad pertinentes para que no resulten perjudiciales para nosotros, pues algunos están clasificados como nocivos, otros son corrosivos, irritantes, etc.

    Este tipo de productos los englobaremos en dos grandes grupos, los BIOCIDAS y los DETERGENTES.

     

    BIOCIDAS

    Son productos que se emplean para combatir organismos nocivos y evitar su proliferación, ya sean desinfectantes, rodenticidas, insecticidas, etc.

    La propia palabra describe su función; quedando muy claro si atendemos a su etimología:

    BIOS – viene del griego y significa vida.

    CIDA – Proviene del latín “cadere” que significa matar.

    Visto esto, su definición queda muy clara, “matan la vida”.

     

    Esto, que así escrito puede sonar bastante contundente e incluso amenazante, no ha de hacernos sino pensar que son las armas que tenemos para defendernos de los agentes patógenos y, como tales armas que son, se han de manejar con el debido cuidado. No son agua de lavanda.

    Su uso y comercialización viene regulado por el REGLAMENTO (UE) Nº 528/2012, que clasifica los biocidas en 22 tipos de producto diferentes según su finalidad y empleo:

    ya sean desinfectantes de uso ganadero (tipo de producto 3)

    de industria alimentaria englobando alimentos y piensos (tipo de producto 4)

    desinfectantes para aguas tanto para personas como animales (tipo de producto 5)

    insecticidas (tipo de producto 18), etc.

    En dicho reglamento, se hace especial hincapié en la seguridad y en el empleo exclusivamente de productos comerciales debidamente registrados y autorizados para esos usos concretos; llegando incluso a determinar cómo ha de ser el etiquetado y la publicidad para no inducir a errores sobre los riesgos que comportan.

    Así, en el artículo 69 referente al etiquetado dice:

    …las etiquetas no induzcan a error en cuanto a los riesgos que el producto presenta para la salud humana o animal o el medio ambiente o en cuanto a su eficacia y, en cualquier caso, de que no incluyan las menciones «biocida de bajo riesgo», «no tóxico», «inofensivo», «natural», «respetuoso con el medio ambiente», «respetuoso con los animales» o similares

    Análogamente, y respecto a la publicidad, el artículo 72:

    Los anuncios de biocidas no se referirán a ninguno de estos de forma que induzca a error respecto a los riesgos que entraña el biocida para la salud humana o animal o el medio ambiente o respecto a su eficacia. En ningún caso podrá aparecer en la publicidad de un biocida la mención «biocida de bajo riesgo», «no tóxico», «inofensivo», «natural», «respetuoso con el medio ambiente», «respetuoso con los animales» ni ninguna otra indicación similar

    Un producto natural NO siempre es inocuo o saludable

    Queda claro que no se debe inducir a error al usuario; pues no es extraño que a veces se publiciten este tipo de productos como naturales, como si eso fuera sinónimo de inocuidad.

    No olvidemos que natural no tiene porqué ser equivalente a saludable. Pocas cosas hay más naturales que el veneno de una víbora del Gabón, por ejemplo; así como tampoco dejan de ser obras de la Naturaleza un terremoto o una erupción volcánica.

    La Unión Europea también está revisando todas las sustancias que se emplean como principios activos en la elaboración de biocidas, retirando aquellas que suponen un riesgo inaceptable para la salud o el medio ambiente y prohibiendo su comercialización.

    De esta forma, se han retirado algunos insecticidas (tipo de producto 18) como el diazinón y el clorpirifós. Otro ejemplo claro de esto es del formaldehído, que está ya considerado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) como carcinogénico en humanos en el grupo 1, pues se ha demostrado su relación directa con el cáncer de laringe.

    Por esta razón, el formaldehído está siendo retirado de todos los tipos de producto donde aparece.

    Como desinfectante en la industria alimentaria está prohibido desde 2011, como conservante de piensos a partir de 2015, etc., quedando a día de hoy solo como desinfectante de uso ganadero (tipo de producto 3); grupo del que también será excluido tan pronto como le toque entrar a revisión.

     

    DETERGENTES

    Son productos que vamos a emplear como parte fundamental en las tareas de limpieza previas a la desinfección. Su misión es hacer esta mucho más sencilla y efectiva, además de permitirnos ahorrar tiempo, agua y energía.

    No son considerados como biocidas pero, dadas las especiales características de la suciedad a la que se enfrentan, estos detergentes suelen ser alcalinos o ácidos, por lo que también pueden resultar agresivos y habrá que protegerse la piel, la cara y los ojos cuando se empleen para evitar lesiones mediante el empleo de ropa adecuada, gafas, guantes, etc.

    Los detergentes permiten ahorrar tiempo, agua y energía; siempre tomando las medidas de protección adecuadas

     

    HOJAS DE SEGURIDAD

    Como se ha visto, esta clase de productos no se encuentra totalmente exenta de riesgos pero, manejados debidamente y con las protecciones adecuadas, dicho riesgo puede minimizarse, evitar los problemas e incluso prevenir los accidentes.

    Es aquí donde entran en juego las hojas de seguridad de los productos.

    Dichas hojas son unos documentos en los que se describen las sustancias consideradas peligrosas que contiene el producto y la proporción en la que aparecen. Igualmente describen los equipos de protección individual (EPI) que se ha de portar cuando se maneje y qué hacer en caso de accidente, vertido, salpicaduras, cómo almacenarlo, transportarlo, etc.

    Las hojas de seguridad deben ser suficientemente detalladas, es decir, han de describir adecuadamente los EPI necesarios.

    Por ejemplo, se ha de especificar el tipo de máscara a emplear con sus correspondientes clases de filtros diferentes en caso de que el producto empleado sea pulverulento, produzca vapores (el caso del formaldehído por ejemplo), vaya nebulizado, etc.

    Lo mismo se aplica para los guantes, botas, ropa de trabajo, etc.; no siendo lo mismo unos guantes de tela que unos de goma, ni estos iguales que unos de seguridad química. Se harán necesarios unos u otros en función de la naturaleza del producto a manejar y eso se ha de especificar en la hoja de seguridad de cada producto.

     

    FORMACIÓN, CONCIENCIACIÓN Y MANEJO

    Como ya se ha comentado, esta clase de productos comportan riesgos que son fácilmente prevenibles con la adopción de una serie de medidas básicas y un poco de formación al respecto.

    Sería el equivalente al empleo del cinturón de seguridad cuando circulamos en coche o el uso del casco en la moto; no por incómodos o porque den calor vamos a dejar de usarlos.

    Al final, como casi todo, se reduce al empleo del sentido común.

    En este punto juegan un papel muy importante tanto la Administración como las compañías comercializadoras o las mismas empresas usuarias, quienes deben poner a disposición de los aplicadores, además de los EPI adecuados, cursos de formación sobre su uso y realizar campañas periódicas de concienciación y actualización sobre la importancia de dicho uso.

    Respetar la dosificación permite ahorrar evitando un peligro para la salud

    Quedando, eso sí, en última instancia, la responsabilidad en manos del aplicador, quien debe ser en todo momento consciente de lo que maneja.

    Igualmente, de cara a la seguridad, es importante la forma de empleo de los productos. Por ejemplo, el empleo de los desinfectantes en espuma, siempre que esto sea posible, reduce la producción de aerosoles, disminuyendo el riesgo de inhalación de los mismos.

    El uso de productos en polvo en grandes cantidades, y su acumulación en suspensión en el aire, comporta riesgo de explosión si se produce una chispa.

    De igual manera, se han de desterrar mitos como el de que si los productos no pican, o si huelen bien, no son agresivos, por ejemplo. Los riesgos son los que son, independientemente de si dan sintomatología o no. Valga de ejemplo la radioactividad, que no se nota en el ambiente pero todo el mundo conoce el peligro que implica.

    Otro caso es el NTA, que todavía se emplea en la formulación de algunos detergentes, no se detecta por el olor pero está considerado como potencialmente cancerígeno en la categoría 3A.

    Otra costumbre bastante extendida, que se ha de abandonar, es la de no seguir las instrucciones del fabricante respecto a las dosificaciones, siendo muy común emplear los biocidas con la teoría del “chorro por ciento”, es decir, sin control ni medida bajo la creencia de que cuanto más se eche mejor actúa.

    Con esto solo se consigue exponerse a mayor cantidad de agente de la recomendada pero no aumentar su efecto, con lo que estamos tirando dinero y poniendo en peligro nuestra salud.

    Así pues, para resumir, se puede decir que tanto los detergentes como los biocidas de todo tipo son necesarios, e incluso imprescindibles, integrados en los programas de bioseguridad de nuestras explotaciones. Pero, como todo, han de ser manejados con corrección y propiedad. Tan malo es un defecto en su uso por un miedo injustificado, pues no resultarán eficaces, como un uso despreocupado por exceso de confianza.

  • Bioseguridad en granjas porcinas – Cómo llevar una higiene adecuada

    Bioseguridad en granjas porcinas – Cómo llevar una higiene adecuada

    ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA BIOSEGURIDAD EN GRANJAS PORCINAS?

    La bioseguridad en granjas porcinas es muy importante en la actualidad debido a la existencia de muchos factores que hacen que este tipo de explotaciones estén sometidas a un riesgo constante con relación a la entrada y propagación de enfermedades que provocan infecciones y que son altamente contagiosas.

    Según datos del ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, se ha producido un aumento de la circulación de enfermedades de este tipo en zonas cercanas a nuestro país, como la Peste Porcina Africana en el este de Europa, la Fiebre Aftosa en el norte de África, o nuevas variantes del virus de la Diarrea Epidémica Porcina producidas en China, Estados Unidos, Canadá y otros países de Centroamérica y Sudamérica.

    La bioseguridad en granjas porcinas no solo es importante para prevenir la entrada de enfermedades que actualmente se encuentran en otros países a explotaciones ganaderas de nuestro país, sino que permite la prevención y el control de enfermedades ya presentes en nuestro país como la Salmonella, Circovirus o Complejo del Síndrome Respiratorio Porcino, entre otros, que en el caso de entrar en una explotación ganadera y no tener un protocolo de actuación establecido, que normalmente viene reflejado en el plan de bioseguridad en granjas porcinas de la explotación, podría causar pérdidas económicas y animales, tanto por la muerte de los mismos como por la afección que esto tendría sobre la calidad del producto en sí.

    Una correcta aplicación de las medidas de bioseguridad en granjas porcinas, así como a todos los niveles de este sector, garantiza unos estándares sanitarios acordes con un sector que representa el 39% de la producción final ganadera en España, con el fin de que las exportaciones sigan creciendo año a año en dicho sector.

    Con el fin de garantizar y dar impulso a la bioseguridad en granjas porcinas, MAGRAMA impulsó un Plan estratégico nacional de bioseguridad en el sector porcino que fue implementado a lo largo de los años 2015 y 2016, cuyo objetivo es la concienciación en base a la correcta aplicación de medidas de bioseguridad porcina. Uno de los aspectos que más destacaban en este plan era la higiene en granjas porcinas.

     

    COMO LLEVAR UNA HIGIENE ADECUADA EN GRANJAS PORCINAS 

    Para garantizar una correcta higiene, acorde a la bioseguridad en granjas porcinas, en primer lugar, se debe llevar a cabo una completa limpieza de las explotaciones para luego desinfectarlas, teniendo en cuenta que antes de volver a introducir los animales será necesario que estén en unas buenas condiciones sanitarias.

    La suciedad en una explotación porcina puede ser muy diferente dependiendo del fin de estos animales. Será beneficioso aprovechar el vacío sanitario para llevar una completa limpieza y desinfección, siendo necesario no solo limpiar y desinfectar las instalaciones, sino también utensilios utilizados, bebederos, comederos, jaulas, ventiladores, etc.

    Es esencial una buena limpieza en seco, no solo barriendo, sino rascando con el objetivo de eliminar cualquier materia orgánica, seguida de una limpieza húmeda para reducir el polvo en la nave.

    Para este proceso recomendamos PREVIO® Extra Foam, que se aplica con una pistola generadora de espuma y una disolución del 2%.

    • Su aplicación comienza desde la zona más baja de las paredes, después zonas horizontales y finalmente techo.
    • Evitar las acumulaciones de espuma y dejar actuar de 20 minutos a una hora.
    • Transcurrido este tiempo, se aclara el producto empezando esta vez por los techos y continuando hasta el suelo.

    Después de estar todo completamente limpio y seco se llevará a cabo la desinfección.

    Para ello utilizaremos SANITAS FORTE VET, desinfectante de uso ganadero con excelente eficacia frente a patógenos porcinos, y que además cuenta con efecto residual en las instalaciones.

    Por último, procederemos a desinsectar las instalaciones.

    Para ello recomendamos ARPON® Diazipol por su efecto residual, que acaba con insectos tanto voladores como reptantes.

    • Con su uso se combate de un modo eficaz a los insectos, vectores de numerosas enfermedades del ganado porcino.
    • Este producto se aplica mezclado con agua y debe aplicarse por pulverización, dependiendo del grado de infestación y de la persistencia que se desee.

    Si llevamos a cabo estas medidas de bioseguridad en las granjas porcinas conseguiremos no solo que los cerdos, durante su época de crecimiento, puedan lograr un mayor aumento de peso, sino que se usen menos medicamentos en estos animales, consiguiendo más aceptación de su carne por parte de los consumidores.

  • SCAN 650 LK®, de Grupo OX

    SCAN 650 LK®, de Grupo OX

    Detergente-desinfectante alcalino clorado.

  • Entrevista con Rafael Arlegui – Jefe de producto de ganadería – KERSIA

    Entrevista con Rafael Arlegui – Jefe de producto de ganadería – KERSIA

    ¿Qué es KERSIA? 

     

     

    KERSIA es un grupo surgido de la unión de varias empresas capitaneadas por HYPRED, todas dedicadas a la bioseguridad, la higiene y la seguridad alimentaria; siendo cada una de ellas líder en sus respectivos sectores de actividad.

    La idea con la que nace, y el proyecto que está acometiendo, es convertirse en la empresa líder a nivel mundial en el campo de la seguridad alimentaria, ocupándose desde las granjas productoras a las plantas de elaboración de alimentos.

     

    El germen de todo esto se puede situar cuando HYPRED emprendió un proyecto de crecimiento con la idea de formar un nuevo grupo, del cual es el núcleo, y a cuyo alrededor se están añadiendo, y se añadirán en un futuro próximo, nuevos socios y colaboradores.

     

    ¿Cuál es la actividad principal de KERSIA?

     

    Básicamente es la misma que la de HYPRED. Para explicarla comenzaremos haciendo un poco de historia. HYPRED contaba con más de 30 años de implantación en el mercado, tanto en España como en otros muchos países, actualmente más de 90, con más de 20 plantas de fabricación repartidas por cuatro de los cinco continentes.

    Aquí siempre ha destacado la higiene del ordeño como un campo en el que el solo nombre de HYPRED ha sido sinónimo de calidad y buen hacer, ya sea en el sector de la higiene o de la dietética animal; siendo una de las dos principales empresas de referencia en el mundo.

    Poco a poco, en el ámbito ganadero, fue extendiendo su campo de actuación a los otros tipos de ganaderías más intensivas, como el porcino, avicultura, cunicultura, etc.

    Donde también cuenta ya con una importante presencia gracias a su experiencia en el campo de la higiene y su capacidad de desarrollo de soluciones adecuadas a las necesidades de la producción agropecuaria moderna.

    Así, el objetivo y espíritu de KERSIA, tal como era el de HYPRED, es y será velar por la higiene y seguridad alimentaria en todos sus procesos.

     

     

    • Desde la producción en las granjas a la transformación de los alimentos en las industrias alimentarias.
    • De la granja a la mesa, como se suele decir por aquí, o “from farm to fork” como dicen en los países de habla inglesa.

     

    Hablábamos de incorporación de nuevos socios a KERSIA ¿qué compañías integran el grupo?

     

    En un principio se unieron varias compañías de diferentes países, como por ejemplo PRIMALAB de Francia o G3 de Brasil.

     

    Entre las de mayor volumen podemos mencionar a ANTIGERM, empresa de origen alemán que, como HYPRED, estaba especializada en higiene y desinfección.

    Otro ejemplo a destacar es MEDENTECH, basada en Irlanda, y centrada en varias actividades como el tratamiento y potabilización del agua de consumo, tanto animal como de personas, así como en la desinfección de ambientes hospitalarios, pasando también por las incubadoras avícolas como líder en la desinfección de los equipos de vacunación in ovo.

    Y, por supuesto, no se puede dejar de citar a LCB, que con su tecnología de la ultradifusión ha hecho un grandísimo aporte al campo de desinfección de superficies por vía aérea en todo tipo de instalaciones, tanto ganaderas como industrias alimentarias.

    Como última, y más reciente incorporación al grupo, se encuentra KILCO; empresa de origen británico también dedicada a la higiene y desinfección tanto en granjas como industrias alimentarias.

     

    De hecho, la previsión a corto y medio plazo es que este número se amplíe con nuevas incorporaciones al grupo.

     

    ¿Qué cambios implica esto a nivel de estructura y organización?

    Obviamente, este crecimiento ha comportado cambios a nivel estructural. Uno evidente, en el ámbito nacional, ha sido la puesta en marcha de la nueva fábrica, en funcionamiento desde diciembre en Estella, y que cuenta con una planta de 12.000 metros cuadrados dedicados a producción.

    De esta manera, se da respuesta a las cada vez mayores necesidades de aumento de producción y que conllevan nuevas normativas a cumplir. No solo administrativas y legales, sino las propias exigencias internas de calidad en cuanto a fabricación y almacenaje de productos, medio ambiente y seguridad laboral.

    Otro reto importante fue la inclusión bajo un mismo paraguas de todas las compañías. Las ya incorporadas y las que llegarán en el corto y medio plazo.

    Para ello, además del proceso de integración organizativa, administrativa, etc., se diseñó, además del nombre KERSIA, común para todo el grupo, una nueva imagen con su logo para englobar a todas ellas y resumir su espíritu, que ha de seguir siendo el mismo que ha dado origen al grupo y que coincide con el espíritu histórico y valores de HYPRED.

    ¿Cuáles son los valores del nuevo grupo KERSIA?

    El espíritu y los valores van juntos. Como hemos visto, consisten en potenciar la seguridad alimentaria en todas sus fases. De hecho, el lema con el que se define KERSIA es:

    Inventing a safe food world

    Pero no solo eso, sino que con esos valores de seguridad alimentaria para el consumidor van parejos otros muchos como la seguridad para el medio ambiente. Así por ejemplo, muchos de los productos de HYPRED contaban ya con certificados de empleo en agricultura ecológica en numerosos países.

    De seguridad laboral, implementando año tras año la misma y habiendo recibido varios reconocimientos por parte del Gobierno de Navarra en este ámbito por la bajísima siniestralidad laboral en la planta de producción que HYPRED ya poseía en Lodosa.

     

    Otro ejemplo de esa concienciación con la seguridad laboral fue la decisión tomada, hace más de 15 años, de retirar el formaldehído de todas las formulaciones que lo incorporaban.

    Se evitaba así que no solo los usuarios, sino ningún trabajador de las fábricas de HYPRED en todo el mundo, estuviesen en contacto con una sustancia que, por aquel entonces, se sospechaba pudiera ser carcinogénica. Algo hoy sobradamente demostrado.

    De hecho, la retirada del formaldehído es una exigencia que se ha hecho a las nuevas compañías incorporadas al grupo; las cuales han tenido que retirarlo en caso de poseer productos con esta formulación en sus catálogos.

    De esta forma, ningún producto de KERSIA lo incluye en sus formulaciones.

    En el mismo campo de la seguridad laboral de operarios y aplicadores, siempre se procura que los productos contengan la menor cantidad de materia activa biocida posible manteniendo la máxima eficacia.

    Para ello, se formulan los productos y se investiga continuamente para conseguir excipientes y aditivos que den mayor eficacia a la menor concentración posible.

    Lo que se pretende es que la exposición del personal a los biocidas sea mínima, al margen de que siempre se recomiende el empleo de los EPI adecuados en cada caso. No es casual que se llamen biocidas y, como solemos decir a menudo en jornadas de prevención de riesgos, no son agua del Carmen.

    Para resumir los valores de KERSIA, se puede decir que son un compendio y puesta en común de los valores de la antigua HYPRED y las nuevas integrantes. Aúnan así la experiencia, el compromiso con la seguridad alimentaria, laboral y medioambiental; sin olvidar el objetivo de mejorar el resultado operacional y productividad de sus clientes, ya sean ganaderos independientes, cooperativas o grandes compañías de tipo agropecuario o alimentario.

     

    ¿Cuál es la importancia de una compañía de este tipo en el contexto actual?

    Es algo fundamental. La higiene, la bioseguridad y la prevención han de ser los pilares en los que se base la producción agropecuaria en el presente y a futuro; donde el término desmedicalización está cada vez más en uso.

     

    Se hace imprescindible potenciar la bioseguridad, tanto externa como interna, en todos los aspectos productivos de la cadena alimentaria. Solo así se conseguirá una paulatina reducción del uso de antibióticos; tan en boga ahora mismo con el actual marco de lucha contra las resistencias bacterianas a estos fármacos.

    En KERSIA solemos comenzar muchas de nuestras comunicaciones diciendo que la sanidad empieza por la higiene. Algo muy obvio pero que a veces se olvida o no se tiene tan presente como se debiera. No en vano, el lema de la profesión veterinaria es HYGIA PECORIS, SALUS POPULI. Dicho lema viene a reflejar el compromiso de esta profesión con la salud pública a través del cuidado y la higiene de los animales.

  • Las claves para una limpieza eficaz en explotaciones porcinas

    Las claves para una limpieza eficaz en explotaciones porcinas

    La Bioseguridad es un asunto de todos, que afecta al rendimiento productivo y, en consecuencia, a conseguir mejores precios para tus productos.

    En el siguiente video, R3 Group nos muestra los pasos para realizar una limpieza correcta de las instalaciones de una explotación porcina:

    1. Retirar los sólidos adheridos.
    2. Dejar la nave en remojo durante unas horas.
    3. Aplicar el detergente espumante en paredes, suelos y techos.
    4. Aclarar con abundante agua.
    5. Desinfectar.

     

    Ver video

     

     

     

  • Cómo limpiar una nave ganadera con Zotal

    Cómo limpiar una nave ganadera con Zotal

    Zotal enseña paso a paso cómo puedes realizar la limpieza de una nave ganadera de manera eficaz. Qué sistemas de protección y qué tipo de maquinaria necesitas para limpiar tu granja. Además, se explican qué productos debes utilizar y cómo aplicarlos.

  • En busca del detergente ideal

    En busca del detergente ideal

    Por Rafael Arlegui, Hypred  HYPRED IBERICA.

    Que para que haya desinfección primero tiene que haber limpieza previa es algo que ya todo el mundo tiene presente. Que para conseguir una buena limpieza es necesario el empleo de detergentes, y si es en espuma mucho mejor, es también un concepto cada vez más extendido y compartido, tanto por técnicos como por productores de todos los sectores; y no solo por la mayor calidad de la limpieza alcanzada, sino por el ahorro de agua, trabajo, tiempo y energía conseguido.

    En este contexto, viene ahora la elección del detergente más adecuado para llevar a cabo la limpieza previa a la desinfección de las naves. Para ello hay que considerar los tipos de detergentes que existen y cuál será el más adecuado en función de los materiales a desinfectar y la clase de suciedad a la que han de enfrentarse.

    Lo primero será establecer de qué estamos hablando y determinar las diferencias entre conceptos que, a menudo, se suelen confundir como son el de jabón y detergente.

    – Un jabón es una sustancia con dos partes; una de ellas, llamada lipófila (tiene afinidad por los lípidos o grasas) o hidrófoba (tiene repulsión por el agua) que se une a las gotitas de grasa y la otra parte, denominada hidrófila, se une al agua. De esta manera se consigue disolver la grasa en agua y que sea el agua la que realmente lave la superficie al arrastrar la suciedad emulsionada.

    – Los detergentes son una mezcla de muchas sustancias, incluyendo jabones. El componente activo de un detergente, llamado tensioactivo, es similar al de un jabón, su molécula tiene también una larga cadena lipófila y una terminación hidrófila. Se podría decir, resumiendo mucho, que un jabón es una parte de un detergente, el cual posee una formulación mucho más compleja. Una de las razones por las que los detergentes han desplazado a los jabones es que se comportan mejor que estos en aguas duras.

    medio-el-detergente-sinfondo

    Según el pH que tengan los detergentes, se pueden clasificar en alcalinos, neutros o ácidos.

    – Los detergentes alcalinos son los más adecuados a la hora de emulsionar y retirar materia orgánica como grasa, sangre, restos de heces, etc.

    – Los neutros son aquellos que se suelen emplear en la higiene personal, como los jabones de manos, champús, etc.

    – Los ácidos están más indicados para eliminar los restos de cal u óxido.

    Es por ello que los más recomendables, dado el tipo de suciedad presente en las explotaciones, son los de tipo alcalino (pH>8) por tener mayor capacidad de arrastre. Lo cual no excluye que, en caso de querer retirar incrustaciones de cal o similares, se empleen también detergentes ácidos en determinadas ocasiones y sobre superficies y materiales concretos.

    Viendo esto, podemos ir haciéndonos idea de cuán compleja puede llegar a ser la formulación de un buen detergente; la cual no solo se limita, o no debería limitarse, a un jabón al que se le añade mayor o menor cantidad de sosa, sino que han de entrar en juego infinidad de componentes, aditivos y adyuvantes que potencien su acción y limiten sus posibles efectos negativos y corrosivos.

    Estos componentes secundarios son, aun a pesar de su aparente escasa representatividad en el total de la fórmula, tan importantes como las sustancias que se encuentran en mayor proporción.

    Además de la sosa, potasa o ácidos de diversa índole,  que dan el carácter alcalino o ácido según el tipo de detergente, entre los principales componentes que deben incluirse en la formulación de un buen detergente y sus funciones destacan los tensioactivos y diversos adyuvantes:

    Agente tensoactivo o “surfactante”.– Es el componente que realiza un papel similar al del jabón.  Genera espuma y facilita que el agua “moje” mejor las superficies y separa la suciedad de dichas superficies, impidiendo que se deposite de nuevo. Así, dependiendo de la calidad del tensioactivo, poseerá mayor o menor “poder mojante” y generará una espuma de mejor o peor calidad.

    Hay varios tipos dependiendo de su carga:

      Aniónicos: Son los más utilizados a nivel doméstico.

      Catiónicos : Tienen propiedades desinfectantes, aunque no lavan tan bien.                          Ej/ Amonios cuaternarios.

      No-Iónicos : Empleados con frecuencia para lavavajillas.

     Anfotéricos : Utilizados en champús y cremas para usar sobre la piel.

    Dentro de cada grupo, hay infinidad de compuestos con diferentes propiedades y eficacias de unos respecto a otros; será en este caso decisión del formulador del detergente el empleo de unos u otros, o incluso combinaciones de varios tensioactivos, para obtener el mayor efecto de limpieza en función de la suciedad que se pretenda combatir y las condiciones de trabajo en que se haga.

    Agentes coadyuvantes .- Ayudan al agente tensioactivo en su labor, algunos de ellos son:

    Polifosfatos: Ablandan el agua y permiten lavar en aguas duras.

    Silicatos solubles: Ablandan el agua, dificultan la oxidación sustancias como el acero inoxidable o el aluminio.

    Carbonatos: Ablandan el agua.

    Quelantes: Agentes que evitan la interferencia de metales o de la cal         con la acción del detergente. Gracias a ellos, es posible conseguir que algunos detergentes alcalinos sean capaces de prevenir y actuar frente a los depósitos calcáreos.

    Sulfato de sodio: Evita que el polvo se apelmace facilitando su manejo.

    Enzimas: Rompen las moléculas de proteína, eliminando manchas de restos orgánicos como leche, sangre, etc.

    Estabilizadores de espuma: Mantienen la espuma en buenas condiciones el tiempo necesario para favorecer la humectación y el arrastre.

    Inhibidores de la corrosión: Evitan daños en los materiales y prolongan su vida útil. Muy importantes en detergentes ácidos y alcalinos.

    Con todo esto, es fácil deducir cuales van a ser las características ideales que ha de presentar un buen detergente y qué es lo que se ha de buscar a la hora de elegir uno u otro.

    medio-poder-mojante-sinfondo

    Entre esas características ideales, se pueden citar varias como principales:

    1- Alto rendimiento – El rendimiento se define como la extensión de superficie y cantidad de suciedad que es capaz de eliminar el detergente por  kg de producto empleado. Dicho de otra manera, que cunda lo más posible.

    2- Poder mojante – Este concepto se refiere a la capacidad de reducir la tensión superficial del agua en grado suficiente para poder penetrar en grietas, fisuras y poros por angostos que sean. Se trata de que pueda llegar allí donde se encuentran acantonados la suciedad y los microorganismos para poder retirarlos y que la desinfección pueda ser después eficaz. Esto es necesario puesto que el agua, dada su elevada tensión superficial, no es capaz de penetrar en determinados espacios si son demasiado finos; favoreciéndose  por tanto la persistencia de microorganismos patógenos y la formación de biofilms en las superficies.

    3- Resistencia a la presencia de aguas duras – La dureza del agua, junto con la temperatura,  es uno de los factores que más influyen en la acción de los detergentes, disminuyendo tanto la calidad y persistencia de la espuma como la capacidad de limpieza. Es por ello que han de estar adecuadamente formulados para actuar, sea cual sea el grado de dureza o alcalinidad del agua y evitar su interferencia.

    4- Eficacia a bajas temperaturas – Lo más habitual es emplear el agua tal como sale de la tubería sin atemperarla, con lo que en invierno esta temperatura puede llegar a ser realmente baja; lo que mermará el rendimiento si el detergente no se encuentra debidamente preparado para paliar esta circunstancia.

    5– Capacidad de arrastre – El detergente ha de ser capaz de emulsionar y retirar la mayor cantidad posible de materia orgánica para que sea después el agua a presión la que, al aclararlo, lave la superficie llevándose la materia orgánica. Este es otro punto en el que adquiere un papel fundamental la formulación del detergente. No consiste todo en añadir ingentes cantidades de sosa para aumentar la capacidad de arrastre, pues con esto lo que se consigue es aumentar la corrosividad sobre los materiales y la peligrosidad para el operario como efecto adverso añadido.

    6 – Fácil aclarado –  La operación de retirar el detergente con ayuda del agua a presión debe poder hacerse con facilidad, sin dejar residuos sobre las superficies y ahorrando de esta manera mayor cantidad de agua.

    7- Protección de los materiales – Los detergentes deben incorporar protectores e inhibidores de la corrosión para evitar que su carácter alcalino o ácido termine dañando los materiales al cabo de un tiempo prolongado de empleo.

    Así pues, con todo esto se puede concluir que, además de la carga alcalina o ácida y la calidad de los tensioactivos, la eficacia de los detergentes viene determinada en gran medida por los excipientes y aditivos que incorpora y que potencian el “poder mojante”, aumentan la capacidad de arrastre, le confieren resistencia a las aguas duras, preservan los materiales, etc.  Es un caso similar al de las vacunas y productos farmacológicos, que incorporan adyuvantes y excipientes en su composición para potenciar el efecto del principio activo y minimizar los efectos secundarios.

    Una vez vistas las características y los principales componentes del detergente ideal, solo queda hacer la recomendación de su uso responsable y seguro. Su utilización ha de llevarse a cabo siempre siguiendo las indicaciones del fabricante en cuanto a dosificación y sobre los equipos de protección individual (E.P.I.) a emplear en cada caso; preservando la seguridad tanto del operario como del medio ambiente.

     

  • La importancia del uso de espumas tensioactivas en granjas avícolas

    La importancia del uso de espumas tensioactivas en granjas avícolas

    Por Carlos Miró Corrales (Director Comercial de Bioplagen) & David García Páez (Director Técnico Bioplagen)

    ¡Limpieza y desinfección! son dos axiomas básicos que aparecen de forma permanente al principio de todos los protocolos de bioseguridad frente a cualquier enfermedad o problema sanitario del que se hable. Del mismo modo ya empieza a ser evidente y comprensible de forma general el concepto de limpieza previa a la desinfección, pues sin ella la desinfección pasa a ser de una efectiva medida de bioseguridad a una simple pérdida relativa de tiempo y dinero.

     

    No obstante limpiar es un proceso que en apariencia es sencillo pero que la realidad es justo al contrario. Arrastrar las partículas gruesas con un equipo de alta presión no es sinónimo de limpieza a fondo, sino de limpieza superficial, ya que en una inspección detallada nos encontramos restos de grasas y materia orgánica en general en el interior de las instalaciones y equipamientos. La fina película de restos orgánicos que recubre muchos equipamientos de la instalación no es más que un biofilm donde las bacterias se encuentran protegidas y el chorro de agua a presión no es capaz de arrancar en su totalidad.

    No se puede desdeñar el potencial patógeno de las bacterias que se mantienen en el biofilm esperando el siguiente lote o manada de animales todo el tiempo que sea necesario, aunque a la inspección visual se asegure que todo está limpio.

    Los detergentes tienen como principal finalidad la disolución de las grasas, depósitos minerales, material fecal, destrucción del biofilm y la materia orgánica en general que se encuentra en las instalaciones, permitiendo que el arrastre posterior con agua a presión sea completo y la desinfección posterior no tenga interferencias con la materia orgánica.

     

    Arrastrar partículas gruesas con un equipo de alta presión no es sinónimo de limpieza a fondo

     

    Pero, ¿qué son las espumas tensioactivas?

    Los agentes tensioactivos son sustancias que influyen por medio de la tensión superficial en la superficie de contacto entre dos fases (por ejemplo entre líquidos o superficie-liquido). Las sustancias espumantes son muy conocidas desde antiguo y su uso va desde la cocina (clara de huevo), fabricación de refrescos (bebidas muy conocidas como coca-cola o pepsi-cola) hasta el uso más reconocible de los jabones y champús.

    En veterinaria su aplicación básica es para obtener un buen detergente con gran poder desengrasante que previa disolución en agua consigamos una espuma activa con la que desincrustemos y podamos por tanto arrastrar toda la suciedad y la materia orgánica de las instalaciones ganaderas, así como de los utensilios, equipos y vehículos de transporte. En la industria alimentaria también tiene un uso preferencial previo a la desinfección (mataderos, salas de despiece, etc).

     

    • Su estructura química es muy característica y de ella derivan sus propiedades.

    Una parte de la molécula es hidrófuga y la otra hidrofílica, es decir, que una parte es atraída por el agua y es soluble en ella mientras que la otra parte es justo todo lo contrario. Esta estructura hace que en contacto con el agua se alineen formando micelas, es decir, se forman burbujas donde las partes internas son hidrofílicas (repelen el agua) y arrastren la materia orgánica desincrustándola de las superficies, tanto las solubles en agua como las insolubles en agua.

    esquema-tensioactivo

    Según la carga de la molécula se pueden clasificar en:

    1. tensioactivos aniónicos: Contienen carga negativa en solución acuosa.
    2. tensioactivos catiónicos: Contienen carga positiva en solución acuosa.
    3. tensioactivos no iónicos: No se disocian en el agua, por lo que carecen de carga y no afectan a la piel.
    4. tensioactivos anfóteros: Dependiendo del pH se comportan como aniónicos o catiónicos. Tienen capacidad para formar un ion tensioactivo con cargas tanto negativas como positivas, según el pH. En pH ácido se comportan como catiónicos. En pH básico, como aniónicos.

     

    Cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes, pero los tensioactivos no iónicos tienen la gran ventaja de no ver afectada su actividad por el agua, ya sea por aguas duras, muy habituales en la geografía Española, o blandas, frecuentes en zonas como Galicia o Portugal, así como tampoco por la temperatura del agua, siendo un handicap en los otros grupos de tensioactivos pues habitualmente las aguas de que se disponen en las granjas son frías, al menos en buena parte del año, y presentan un gran poder emulsionante por tanto durante todo el año sin tener que preocuparse del agua utilizada.

    Tienen una menor capacidad bactericida por su estructura respecto a los otros grupos pero por contra la eficacia como espumante tensioactivo es superior, y en todos los casos es  necesaria la desinfección posterior.

     

    ¿Por qué es tan importante eliminar el biofilm?

    El gran éxito de las espumas tensioactivas es conseguir arrancar el biofilm bacteriano de las superficies o sustratos al que están fuertemente adheridos. Siempre que se habla de biofilm se acostumbra a pensar en las conducciones de agua, pero no es ni con mucho la localización habitual, si bien es la más visible. El Biofilm es una comunidad de bacterias que se agrupan y forman un microsistema organizado sobre prácticamente cualquier superficie y que se caracteriza por la excreción de una matriz extracelular adhesiva protectora que les envuelve aislándolos del exterior.

     

    Esta matriz tiene varias funciones, pero la que más nos afecta es su poder adhesivo, muy superior a la presión que podamos dar con una máquina de  presión, y su resistencia a la penetración de los desinfectantes, inhabilitándolos en su función al no poder llegar a las bacterias. Dentro de esta matriz la comunidad bacteriana se reproduce y va dispersándose por la instalación, actuando  de reservorio de enfermedades ya que dentro de la comunidad habitan bacterias patógenas y, como suele ser habitual, especialmente las bacterias con alto poder de patogenicidad, como puedan ser las enterobacterias (salmonelas, coli…) y con presencia de resistencias bacterianas.

     

    Si no se realiza una limpieza a fondo previa a la desinfección, las comunidades de biofilm no se ven apenas afectadas y permanecen en la instalación, siendo el origen de procesos crónicos que afectan a las explotaciones ganaderas pues no se erradican los focos de contagio y permanecen en la instalación.

     

    El biofilm es por tanto un ente vivo que evoluciona buscando los flecos sanitarios que le dejamos para proliferar, pudiendo adaptarse y fijarse a cualquier sustrato, ya sea orgánico (plumas, heces, etc) como inorgánico (plástico, metal, cemento, etc), pues sólo necesita que llegue materia orgánica  para alimentarse y proliferar.

     

    La aplicación es generalmente muy sencilla, pues una vez realizada la dilución de trabajo, solo hay que pulverizarla sobre las superficies a tratar, ya sean techos, paredes, suelos, equipos, utensilios, etc. Hay que dejar que la espuma, que se forma automáticamente al pulverizar, se fije durante un corto periodo de tiempo sobre las superficies (unos pocos minutos habitualmente es suficiente, pero si el nivel de suciedad es elevado se aconseja alrededor de 15a 20 minutos). A continuación un simple enjuague es suficiente para arrastrar toda la materia orgánica de las superficies tratadas y dejarlas listas para la posterior desinfección.

     

    Es necesario recalcar que posteriormente al uso de las espumas tensioactivas (y en general a cualquier limpieza con detergente) hay que proceder a la desinfección, pues con las primeras realizamos una limpieza a fondo, pero no desinfectamos.